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LA7 MOTOR PRUEBA Mazda 6 Wagon 2.2 CRTD

  • Escrito por Tony Ojanguren
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Una atractivo y dinámico familiar de tamaño medio-alto El Mazda6 de segunda generación se presentaba en noviembre de 2007 y evolucionaba lo que la marca denomina concepto zoom-zoom, con su combinación de estilo, tanto interior como exterior, y conducción dinámica. Se ofrece en tres estilos de carrocería: berlinas de 4 y 5 puertas, y Wagon, que es la denominación que la marca utiliza para la ranchera o familiar, y cuenta con una imagen moderna y atractiva. Este familiar se aleja de la típica imagen de caja cuadrada, como si fuera un postizo, en la parte posterior de la berlina. El diseño de la trasera está muy bien resuelto y encaja perfectamente con la imagen de la parte frontal, que cuenta con un punto de agresividad que contribuye a su atractivo. Con una longitud de 4,79 metros, el Wagon es 5 centímetros más largo que la berlina, la anchura de 1,80 m se mantiene y, con 1,49 m, también es 5 centímetros más alto. La distancia entre ejes o batalla no ha variado, de modo que los 5 centímetros extra van directamente al voladizo trasero. La zona de carga disfruta de un mayor volumen ya que, aunque la berlina de 4 puertas disfruta de un buen maletero de 519 litros, el Wagon mantiene esta cifra hasta la cortina cubreequipajes. Se puede seguir cargando hasta el techo, con la ventaja de una mayor facilidad de carga y descarga, y se puede ampliar la capacidad hasta 1.751 litros, abatiendo los asientos traseros. El motor turbodiésel de 2,2 litros está disponible en tres niveles de potencia: 129, 163 y 180 CV. Utiliza un turbocompresor de geometría variable (VGT) muy eficiente, en el que los álabes variables del lado de la turbina que está en la zona del escape, están curvados, en lugar de ser rectos. El resultado es un incremento del par de empuje en los regímenes más altos de revoluciones, y una mejora de la respuesta a bajo régimen, ya que el par máximo se alcanza a partir de 1.800 rpm y se mantiene hasta las 2.600 rpm, lo que contribuye a la elasticidad y favorece las recuperaciones y aceleraciones. Una vez en marcha, ofrece un buen compromiso entre eficacia y confort, aunque la dirección va muy asistida, lo que resta sensibilidad al conductor. Las prestaciones son correctas para el planteamiento de esta versión, que es la menos potente de las diésel, con una velocidad máxima de 195 km/h y 10,9 segundos en la aceleración de 0 a 100 km/h.

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